
Hoy es 2 de abril, hoy en Argentina conmemoramos a los Héroes y Caídos en la Guerra de Malvinas. Hoy, 44 años atrás, unos señores completamente alejados de la realidad decidían que era buena idea condenar a miles de jóvenes argentinos, mandarlos a luchar en una Guerra en la que no teníamos ningún tipo de posibilidad, usarlos como último recurso para perpetuar su reino de terror y poder. Todavía hoy, las Malvinas nos siguen poniendo la piel de gallina.
Una vez al año, los argentinos nos reunimos para rendirle homenaje a quienes pusieron el cuerpo en una Guerra insólita. Hoy el acto en mi ciudad fue especialmente emotivo. Al tradicional discurso político, se le sumaron las palabras de un ex combatiente quien recordó a sus compañeros que se quedaron en suelo malvinense y dejaron allá sus sueños. En ese momento, mi corazón empezó a quebrarse pero se rompió cuando niños de 5to grado hicieron una hermosa presentación de la canción "Sólo le pido a Dios":
Solo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente
Mientras veía a esos niños disfrutando de vivir en un país que, casi siempre, mantuvo la paz, mi mente viajó a miles de kilómetros y aterrizó primero en Ucrania, después en Palestina y, por último, en Irán. Lo injusta, lo despareja que puede ser la realidad. Tu fortuna está decidida por el lugar donde naces y nunca fue tan cierto esta frase.

Salvo la Guerra de Malvinas, los argentinos no conocemos otro conflicto bélico. En un mundo que fabrica guerras por poder, por recursos, por ego, tenemos que sentirnos afortunados. Esos niños cantando esta canción tan potente, me movilizó y me hizo tener aún más empatía con cada inocente que hoy sufre las consecuencias de unos seres que llamarlos personas es ser generosos.
Pero como este es un blog de lectura, quiero compartirles algunos libros sobre conflictos bélicos que me parecen dignos de mencionar:
- Ahora y en la hora es un libro del autor colombiano Héctor Abad Faciolince que narra su experiencia como sobreviviente al ataque con misiles en Kramatorsk, Ucrania, en junio de 2023. La crónica aborda la guerra, la muerte de la escritora Victoria Amelina, el azar de la supervivencia y la memoria.
- La otra guerra, una historia del cementerio en las islas Malvinas, de la cronista Leila Guerriero. Después de la guerra, el ejército inglés le ordenó a Geoffrey Cardozo que identificara a los soldados argentinos caídos en Malvinas y que diseñara un cementerio para albergarlos. Los resultados de su trabajo llegaron a la dictadura cívico militar, que no los hizo públicos ni los dio a conocer a los familiares de los caídos, de modo que estos permanecieron sin identificar. Guerriero disecciona con su habitual bisturí narrativo una historia de gran complejidad.
- Demasiado lejos, del autor Eduardo Sacheri, narra la historia de tres jóvenes soldados conscriptos (clase 1962) que son reincorporados y enviados al frente en 1982. La novela se enfoca en la transición de la euforia a la desolación, la manipulación de la información y el impacto en sus familias. Como continuación tenemos Qué quedará de nosotros, una obra que profundiza en el frente de batalla, el frío, las privaciones y la lucha por la supervivencia de los soldados, centrando la mirado en los protagonistas en la isla.
- La sombra del Ayatolá de Javier Gil Guerrero es una introducción a la historia de la República Islámica de Irán, desde 1979 hasta 2025; desde la larga guerra con Irak hasta la fulminante campaña israelí. A lo largo de estas páginas se explica la ideología que alumbró la revolución y que condiciona la política de la república islámica; las instituciones que conforman el aparato del estado; los actores clave, las luchas intestinas y la evolución de la política doméstica; la perenne guerra fría con Estados Unidos; las ambiciones hegemónicas regionales de Irán y los conflictos con sus vecinos.
Que hoy sea un día de reflexión, de lectura y de elevar la voz para decir que las Malvinas fueron, son y serán argentinas 🇦🇷